Empezaremos definiendo el concepto de educación:
La educación significa, entonces, una modificación del Hombre, un desenvolvimiento de las
posibilidades del ser. Esta modificación no tendría
sentido si no implicara una mejora.
En otras palabras, toda educación es una perfección. Sin embargo,
no toda perfección es educación, ya que existe en el hombre una perfección
que surge de una evolución espontánea del ser. Dado que
la educación presupone una influencia
extraña, una dirección, una intención, se la define como “un
perfeccionamiento intencional de las funciones superiores del Hombre, de lo que éste tiene de específicamente humano”.
Es un proceso multidireccional mediante el cual se transmiten
conocimientos, valores, costumbres y formas de actuar. La educación no solo se
produce a través de la palabra, pues está presente en todas nuestras acciones,
sentimientos y actitudes.la educación a su vez constituye un proceso de
socialización formal de los individuos de una sociedad; logrando en esta
un proceso de vinculación y concienciación cultural, moral y conductual. Así, a
través de la educación, las nuevas generaciones asimilan y aprenden
conocimientos, normas de conducta, modos de ser y formas de ver el mundo de
generaciones anteriores, creando además otros nuevos. Hay tres tipos de
educación: formal, informal, no formal.
Edgar Morin
(París, 1921) Sociólogo y antropólogo francés.
Estudioso de la crisis interna del individuo, ha abordado la comprensión del
«individuo sociológico» a través de lo que él llama una «investigación
multidimensional», es decir, utilizando los recursos de la sociología empírica
y de la observación comprehensiva. Fuertemente crítico con los medios masivos
de comunicación, ha analizado así mismo los fenómenos de propagación de la
opinión.
Edgar Morin estudió en la Sorbona y en la
Universidad de Toulouse. Licenciado en geografía e historia y en derecho en
1942, cursó posteriormente estudios universitarios de sociología, economía y
filosofía, que se vio obligado a interrumpir por el estallido de la II Guerra
Mundial. Fue militante de la resistencia francesa contra el movimiento nazi y,
más tarde, miembro del Partido Comunista Francés hasta 1951, año en que fue
expulsado por su antiestalinismo. Pese a que desde su abandono del PCF no militó
en ningún partido, nunca dejó de interesarse y participar en la política.
Durante 1945 y 1946 fue jefe de propaganda del gobierno militar francés en Alemania. Entre 1947 y 1950 fue redactor jefe de un periódico en París. Dirigió además la revista Arguments (1957-62) y Communications (1972). Investigador y miembro del Centro Nacional de Investigaciones Científicas (CNRS) desde 1950, en 1970 pasó a ser director de investigación de dicho centro. Desde 1977 dirigió el centro de estudios interdisciplinares de la Escuela Superior de Ciencias Sociales, dependiente del CNRS.
En 1970, antes de trasladarse a California, formó
parte del llamado grupo de los diez, dirigido por el doctor Robin y que reunía
a biólogos, cibernéticos, físicos y renombrados expertos en diversas áreas. En
1987 presentó en Estrasburgo Pensar Europa, un estudio sobre la
pluralidad cultural y social del viejo continente. En dicho acto hizo un
llamamiento a los intelectuales para que desempeñen "una misión
catalizadora en una Europa cuyo nuevo enemigo es su desunión". Edgar Morin
defendió "la Europa de los pequeños espacios culturales", afirmando
que "la internacionalización y la particularización en la cultura son
procesos antagónicos y complementarios"
Según
Morin Hay siete saberes «fundamentales» que la educación del futuro debería
tratar en cualquier sociedad y en cualquier cultura sin excepción alguna ni
rechazo según los usos y las reglas propias de cada sociedad y de cada cultura.
Todo
conocimiento conlleva el riesgo del error y de la ilusión. La educación del
futuro debe contar siempre con esa posibilidad. El conocimiento humano es
frágil y está expuesto a alucinaciones, a errores de percepción o de juicio, a
perturbaciones y ruidos, a la influencia distorsionadora de los afectos, al
imprinting de la propia cultura, al conformismo, a la selección meramente
sociológica de nuestras ideas, etc.
Se podría
pensar, por ejemplo que, despojando de afecto todo conocimiento, eliminamos el
riesgo de error. Es cierto que el odio, la amistad o el amor pueden
enceguecernos, pero también es cierto que el desarrollo de la inteligencia es
inseparable del de la afectividad. La afectividad puede oscurecer el
conocimiento pero también puede fortalecerlo.
Se podría
también creer que el conocimiento científico garantiza la detección de errores
y milita contra la ilusión perceptiva. Pero ninguna teoría científica está
inmunizada para siempre contra el error. Incluso hay teorías y doctrinas que
protegen con apariencia intelectual sus propios errores.
La
primera e ineludible tarea de la educación es enseñar un conocimiento capaz de
criticar el propio conocimiento. Debemos enseñar a evitar la doble enajenación:
la de nuestra mente por sus ideas y la de las propias ideas por nuestra mente.
"Los dioses se nutren de nuestras ideas sobre Dios, pero inmediatamente se
tornan despiadadamente exigentes". La búsqueda de la verdad exige
reflexibilidad, crítica y corrección de errores. Pero, además, necesitamos una
cierta convivencialidad con nuestras ideas y con nuestros mitos. El primer
objetivo de la educación del futuro será dotar a los alumnos de la capacidad
para detectar y subsanar los errores e ilusiones del conocimiento y, al mismo
tiempo, enseñarles a convivir con sus ideas, sin ser destruidos por ellas.
Morin con esto nos quiere dar a entender que
debemos de tener ese sentido de auto critica, ya que nosotros como seres
que constantemente estamos adquiriendo conocimiento, necesitamos ser conscientes
de que este no solo se obtiene en el aula de clase, sino también en el entorno
social, familiar, laboral y espiritual. Tenemos la obligación de cuestionarnos
todo este conocimiento que vamos adquiriendo para detectar y corregir los
errores e ilusiones de este.
Este concepto transforma la educación de hoy ya que el estudiante
no es un agente pasivo dentro del aula, puesto que no se limita a
escuchar la clase, tomar notas y, muy ocasionalmente, plantear preguntas
al profesor a lo largo de la clase, sino que participa y se implica en la
tarea, necesariamente, para poder obtener los conocimientos o
informaciones que se plantean como objetivos de la asignatura.
Ante la
gran cantidad de informaciones es necesario discernir cuáles son las
informaciones clave. Ante el número ingente de problemas es necesario
diferenciar los que son problemas clave. Pero, ¿cómo seleccionar la
información, los problemas y los significados pertinentes? Sin duda, desvelando
el contexto, lo global, lo multidimensional y la interacción compleja.
Como
consecuencia, la educación debe promover una "inteligencia general"
apta para referirse al contexto, a lo global, a lo multidimensional y a la
interacción compleja de los elementos. Esta inteligencia general se construye a
partir de los conocimientos existentes y de la crítica de los mismos. Su
configuración fundamental es la capacidad de plantear y de resolver problemas.
Para ello, la inteligencia utiliza y combina todas
las habilidades particulares. El conocimiento pertinente es siempre y al mismo
tiempo general y particular. En este punto, Morin introdujo
una "pertinente" distinción entre la racionalización (construcción
mental que sólo atiende a lo general) y la racionalidad, que atiende simultáneamente
a lo general y a lo particular.
lo que se pretende con esto es hacer del estudiante una persona autónoma en el
sentido de lograr que este tenga la capacidad de sintetizar la información, es
decir de tomar de todo lo que aprende lo principal, lo mas importante y hacer
esto igual con las problemáticas que aparecen a diario y buscar que es lo que
realmente lo afecta y dejar a un lado lo que no
Este concepto transforma la educación de hoy
ya que le enseña al alumno la resolución de problemas del entorno
se estructura mediante la integración de la actividad reproductiva, productiva
y creativa del estudiante, quien debe sentir que necesita los conocimientos, no
sólo que el profesor se lo diga, sino que él descubra que debe ampliar sus
conocimientos, ya que no posee recursos para solucionar determinado problema
que ha descubierto o se le ha planteado.
Una
aventura común ha embarcado a todos los humanos de nuestra era. Todos ellos
deben reconocerse en su humanidad común y, al mismo tiempo, reconocer la
diversidad cultural inherente a todo lo humano. Conocer el ser humano es
situarlo en el universo y, al mismo tiempo, separarlo de él. Al igual que
cualquier otro conocimiento, el del ser humano también debe ser contextualizado:
Quiénes somos es una cuestión inseparable de dónde
estamos, de dónde venimos y a dónde vamos. Lo humano es y se desarrolla en
ciclos: a) cerebro- mente- cultura b) razón - afecto - impulso c) individuo -
sociedad -especie. Todo desarrollo verdaderamente humano significa comprender
al hombre como conjunto de todos estos ciclos y a la humanidad como una y
diversa. La unidad y la diversidad son dos perspectivas inseparables fundantes
de la educación. La cultura en general no existe sino a través de las culturas.
La educación deberá mostrar el destino individual, social, global de todos los
humanos y nuestro arraigamiento como ciudadanos de la Tierra. Éste será el
núcleo esencial formativo del futuro.
Morin en este principio nos da a entender la
importancia del ser humano y la importancia de situarlo como parte del
universo, entendiendo en que ciclos se desarrolla lo humano y comprendiendo que
cada uno de nosotros somo seres con particularidades definidas que nos dan esa
esencia de individuos.
Este
principio transforma la educación de hoy ya que nos permite conocer
realmente todo lo que compone al humano y como este a través de la cultura
cumple un papel importante en el contexto educativo. Puesto que
los jóvenes presentan diversas características y necesidades que
demandan atención y así entender la individualidad de cada estudiante.
La historia humana comenzó como una dispersión
de todos los humanos hacia regiones que permanecieron durante milenios
aisladas, produciendo una enorme diversidad de lenguas, religiones y culturas.
En los tiempos modernos se ha producido la revolución tecnológica que permite
volver a relacionar estas culturas, volver a unir lo disperso... El europeo
medio se encuentra ya en un circuito mundial del confort, circuito que aún está
vedado a tres cuartas partes de la humanidad. Es necesario introducir en la educación
una noción mundial más poderosa que el desarrollo económico:
El desarrollo intelectual, afectivo y moral a escala terrestre.
La perspectiva planetaria es imprescindible en la
educación. Pero, no sólo para percibir mejor los problemas, sino para elaborar
un auténtico sentimiento de pertenencia a nuestra Tierra considerada como
última y primera patria. El término patria incluye referencias etimológicas y
afectivas tanto paternales como maternales. En esta perspectiva de relación
paterno- materno- filial es en la que se construirá a escala planetaria una
misma conciencia antropológica, ecológica, cívica y espiritual. "Hemos
tardado demasiado tiempo en percibir nuestra identidad terrenal", dijo
Morin citando a Marx ("la
historia ha progresado por el lado malo") pero manifestó su esperanza
citando en paralelo otra frase, en esta ocasión de Hegel : "La lechuza de la
sabiduría siempre emprende su vuelo al atardecer."
Morin nos da entender en este principio la
importancia de llevar la educación a una escala global, incluyendo los lugares más inhóspitos y
alejados. Pero que la educación que llegue a las comunidades más aisladas sea
una educación de calidad contemplando así las necesidades de cada región y no
solo de cumplir con metas universales.
Este concepto transforma la educación de hoy ya que actualmente se ha perdido
la idea de educación y nuestra función como maestros es rescatar esa idea, tomarla
y mejorarla para que la gente que más necesita de este derecho lo reciba con
calidad.
Todas las
sociedades creen que la perpetuación de sus modelos se producirá de forma
natural. Los siglos pasados siempre creyeron que el futuro se conformaría de
acuerdo con sus creencias e instituciones. El Imperio Romano, tan dilatado en
el tiempo, es el paradigma de esta seguridad de pervivir.
Sin
embargo, cayeron, como todos los imperios anteriores y posteriores, el
musulmán, el bizantino, el austrohúngaro y el soviético. La cultura occidental
dedicó varios siglos a tratar de explicar la caída de Roma y continuó
refiriéndose a la época romana como una época ideal que debíamos recuperar. El
siglo XX ha derruido totalmente la predictividad del futuro como extrapolación
del presente y ha introducido vitalmente la incertidumbre sobre nuestro futuro.
La educación debe hacer suyo el principio de incertidumbre, tan válido para la
evolución social como la formulación del mismo por Heisenberg para la
Física. La historia avanza por atajos y desviaciones y, como pasa en la
evolución! biológica, todo cambio es fruto de una mutación, a veces de
civilización y a veces de barbarie. Todo ello obedece en gran medida al azar o
a factores impredecibles.
Pero la
incertidumbre no versa sólo sobre el futuro. Existe también la incertidumbre
sobre la validez del conocimiento. Y existe sobre todo la incertidumbre
derivada de nuestras propias decisiones. Una vez que tomamos una decisión,
empieza a funcionar el concepto ecología de la acción, es decir, se desencadena
una serie de acciones y reacciones que afectan al sistema global y que no
podemos predecir. Nos hemos educado aceptablemente bien en un sistema de
certezas, pero nuestra educación para la incertidumbre es deficiente. En el
coloquio, respondiendo a un educador que pensaba que las certezas son
absolutamente necesarias, Morin matizó y reafirmó su pensamiento: "existen
algunos núcleos de certeza, pero son muy reducidos.
Navegamos en un océano de incertidumbres en el que
hay algunos archipiélagos de certezas, no viceversa."
Se puede interpretar de lo que Morin dice que es importante crear en la
mente de los educandos incertidumbre sobre lo que se les está enseñando, porque
no existen verdades absolutas en la educación
Este
principio modifica la educación ya que hoy tenemos que transmitir
ese continuo cambio de la educación y debe ser transmitido en movimiento.
Vivimos una cultura dinámica cuya característica primordial es el gran
movimiento de sus verdades.
La
comprensión se ha tornado una necesidad crucial para los humanos. Por eso la
educación tiene que abordarla de manera directa y en los dos sentidos: a) la
comprensión interpersonal e intergrupal y b) la comprensión a escala
planetaria. Morin constató que comunicación no implica comprensión. Ésta
última siempre está amenazada por la incomprensión de los códigos éticos de los
demás, de sus ritos y costumbres, de sus opciones políticas. A veces
confrontamos cosmovisiones incompatibles.
Los grandes enemigos de la
comprensión son el egoísmo, el etnocentrismo y
el sociocentrismo. Enseñar la comprensión significa enseñar
a no reducir el ser humano a una o varias de sus cualidades que son múltiples y
complejas. Por ejemplo, impide la comprensión marcar a determinados grupos sólo
con una etiqueta: sucios, ladrones, intolerantes. Positivamente, Morin ve las
posibilidades de mejorar la comprensión mediante: a) la apertura empática hacia
los demás y b) la tolerancia hacia las ideas y formas diferentes, mientras no
atenten a la dignidad humana.
La verdadera comprensión exige establecer
sociedades democráticas, fuera de las cuales no cabe ni tolerancia ni libertad
para salir del cierre etnocéntrico. Por eso, la educación del futuro deberá
asumir un compromiso sin fisuras por la democracia, porque no cabe una
comprensión a escala planetaria entre pueblos y culturas más que en el marco de
una democracia abierta.
Interpretamos esto como la capacidad de comprender
y de mirar las diferencias de una persona y de una comunidad de manera abierta,
tolerante y sin prejuicios que nos lleven a crear falsas ideas de los
demás.
Esto
tiene mucha aplicación en el contexto educativo, porque este abarca gente de
diferentes culturas, razas, religiones e ideales y nosotros como
maestros tenemos la labor de hacerles ver a nuestros estudiantes que todos
somos personas muy distintas pero que en esencia todos somos iguales.
Además de
las éticas particulares, la enseñanza de una ética válida para todo el género
humano es una exigencia de nuestro tiempo. Morin presenta el ciclo
individuo - sociedad - especie como base para enseñar la ética venidera.
En el
ciclo individuo- sociedad surge el deber ético de enseñar la democracia. Ésta
implica consensos y aceptación de reglas democráticas. Pero también necesita
diversidades y antagonismos. El contenido ético de la democracia afecta a todos
esos niveles. El respeto a la diversidad significa que la democracia no se
identifica con la dictadura de la mayoría.
En el
ciclo individuo - especie Morin fundamenta la necesidad de enseñar la
ciudadanía terrestre. La humanidad dejó de ser una noción abstracta y lejana
para convertirse en algo concreto y cercano con interacciones y compromisos a
escala terrestre.
Morin dedicó a postular cambios concretos en el
sistema educativo desde la etapa de primaria hasta la universidad: la no
fragmentación de los saberes, la reflexión sobre lo que se enseña y la
elaboración de un paradigma de relación circular entre las partes y el todo, lo
simple y lo complejo. Abogó por lo que él llamó diezmo epistemológico, según el
cual las universidades deberían dedicar el diez por ciento de sus presupuestos
a financiar la reflexión sobre el valor y la pertinencia de lo que enseñan.
Interpretamos que es una necesidad que la sociedad
se eduque con la base ética, es decir, que se logre hacer consciencia de que el
humano tiene una triple realidad: es individuo, forma parte de la sociedad y
además es especie.
Esto
transforma la educación ya que debemos tener en cuenta que realizar un cambio
dentro del Ser Humano de manera radical en el cual cada uno de los individuos
de la especie tome conciencia de la sociedad en la que vive, debe desarrollarse
de la manera ideal para así crear una conciencia del ser humano como individuo
de una sociedad, a la cual esta hace parte de algo global. Es
decir, individuo-sociedad, individuo-especie.
Un saber que consideramos importante para aplicar en el curso de
educación, escuela y sociedad es el de la comprensión, ya
que hoy en día es de suma importancia la existencia de la comprensión humana
para que se logre un mejor entendimiento en todos los sentidos y en cualquier
parte del mundo.
Es tarea del educando poner atención en la comprensión
intelectual y humana de los alumnos, ya que ambos procesos del pensamiento son
indispensables para que estos puedan llevar una vida futura en plenitud y de
manera armónica con su entorno.
Considero que una de las formas de aplicar dicho
proceso, lo primero que hay que hacer es predicar con el ejemplo, es decir
lograr que exista una comprensión maestro-alumno, para que se dé un
intercambio, compresión alumno-educando. A su vez el educando debe hacer
hincapié de la ética de la compresión, planteando ejercicios mentales que
ayuden al alumno a comprenderse a sí mismo, analizando sus debilidades o faltas
que le servirán de guía para la comprensión de las de los demás.





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