sábado, 10 de mayo de 2014

Los 7 saberes necesarios para la educación del futuro


 Empezaremos definiendo el concepto de educación:
La educación significa, entonces, una modificación del Hombre, un desenvolvimiento de las posibilidades del ser. Esta modificación no tendría sentido si no implicara una mejora. En otras palabras, toda educación es una perfección. Sin embargo, no toda perfección es educación, ya que existe en el hombre una perfección que surge de una evolución espontánea del ser. Dado que la educación presupone una influencia extraña, una dirección, una intención, se la define como “un perfeccionamiento intencional de las funciones superiores del Hombre, de lo que éste tiene de específicamente humano”.

Es un proceso multidireccional mediante el cual se transmiten conocimientos, valores, costumbres y formas de actuar. La educación no solo se produce a través de la palabra, pues está presente en todas nuestras acciones, sentimientos y actitudes.la educación a su vez constituye un proceso de socialización formal de los individuos de una sociedad; logrando  en esta un proceso de vinculación y concienciación cultural, moral y conductual. Así, a través de la educación, las nuevas generaciones  asimilan y aprenden conocimientos, normas de conducta, modos de ser y formas de ver el mundo de generaciones anteriores, creando además otros nuevos. Hay tres tipos de educación: formal, informal, no formal.


Edgar Morin




(París, 1921) Sociólogo y antropólogo francés. Estudioso de la crisis interna del individuo, ha abordado la comprensión del «individuo sociológico» a través de lo que él llama una «investigación multidimensional», es decir, utilizando los recursos de la sociología empírica y de la observación comprehensiva. Fuertemente crítico con los medios masivos de comunicación, ha analizado así mismo los fenómenos de propagación de la opinión.

Edgar Morin estudió en la Sorbona y en la Universidad de Toulouse. Licenciado en geografía e historia y en derecho en 1942, cursó posteriormente estudios universitarios de sociología, economía y filosofía, que se vio obligado a interrumpir por el estallido de la II Guerra Mundial. Fue militante de la resistencia francesa contra el movimiento nazi y, más tarde, miembro del Partido Comunista Francés hasta 1951, año en que fue expulsado por su antiestalinismo. Pese a que desde su abandono del PCF no militó en ningún partido, nunca dejó de interesarse y participar en la política.

Durante 1945 y 1946 fue jefe de propaganda del gobierno militar francés en Alemania. Entre 1947 y 1950 fue redactor jefe de un periódico en París. Dirigió además la revista Arguments (1957-62) y Communications (1972). Investigador y miembro del Centro Nacional de Investigaciones Científicas (CNRS) desde 1950, en 1970 pasó a ser director de investigación de dicho centro. Desde 1977 dirigió el centro de estudios interdisciplinares de la Escuela Superior de Ciencias Sociales, dependiente del CNRS.

En 1970, antes de trasladarse a California, formó parte del llamado grupo de los diez, dirigido por el doctor Robin y que reunía a biólogos, cibernéticos, físicos y renombrados expertos en diversas áreas. En 1987 presentó en Estrasburgo Pensar Europa, un estudio sobre la pluralidad cultural y social del viejo continente. En dicho acto hizo un llamamiento a los intelectuales para que desempeñen "una misión catalizadora en una Europa cuyo nuevo enemigo es su desunión". Edgar Morin defendió "la Europa de los pequeños espacios culturales", afirmando que "la internacionalización y la particularización en la cultura son procesos antagónicos y complementarios"
  
Según Morin Hay siete saberes «fundamentales» que la educación del futuro debería tratar en cualquier sociedad y en cualquier cultura sin excepción alguna ni rechazo según los usos y las reglas propias de cada sociedad y de cada cultura.

1. Una educación que cure la ceguera del conocimiento.


Todo conocimiento conlleva el riesgo del error y de la ilusión. La educación del futuro debe contar siempre con esa posibilidad. El conocimiento humano es frágil y está expuesto a alucinaciones, a errores de percepción o de juicio, a perturbaciones y ruidos, a la influencia distorsionadora de los afectos, al imprinting de la propia cultura, al conformismo, a la selección meramente sociológica de nuestras ideas, etc.

Se podría pensar, por ejemplo que, despojando de afecto todo conocimiento, eliminamos el riesgo de error. Es cierto que el odio, la amistad o el amor pueden enceguecernos, pero también es cierto que el desarrollo de la inteligencia es inseparable del de la afectividad. La afectividad puede oscurecer el conocimiento pero también puede fortalecerlo.

Se podría también creer que el conocimiento científico garantiza la detección de errores y milita contra la ilusión perceptiva. Pero ninguna teoría científica está inmunizada para siempre contra el error. Incluso hay teorías y doctrinas que protegen con apariencia intelectual sus propios errores.

La primera e ineludible tarea de la educación es enseñar un conocimiento capaz de criticar el propio conocimiento. Debemos enseñar a evitar la doble enajenación: la de nuestra mente por sus ideas y la de las propias ideas por nuestra mente. "Los dioses se nutren de nuestras ideas sobre Dios, pero inmediatamente se tornan despiadadamente exigentes". La búsqueda de la verdad exige reflexibilidad, crítica y corrección de errores. Pero, además, necesitamos una cierta convivencialidad con nuestras ideas y con nuestros mitos. El primer objetivo de la educación del futuro será dotar a los alumnos de la capacidad para detectar y subsanar los errores e ilusiones del conocimiento y, al mismo tiempo, enseñarles a convivir con sus ideas, sin ser destruidos por ellas.

Morin con esto nos quiere dar a entender que debemos de tener ese sentido de auto critica, ya  que nosotros como seres que constantemente estamos adquiriendo conocimiento, necesitamos  ser conscientes de que este no solo se obtiene en el aula de clase, sino también en el entorno social, familiar, laboral y espiritual. Tenemos la obligación de cuestionarnos todo este conocimiento que vamos adquiriendo para detectar y corregir los errores e ilusiones de este. 



Este concepto transforma la educación de hoy ya que   el estudiante no es un agente pasivo dentro del aula, puesto que no se limita a escuchar la clase, tomar notas y, muy ocasionalmente, plantear preguntas al profesor a lo largo de la clase, sino que participa y se implica en la tarea, necesariamente, para poder obtener los conocimientos o informaciones que se plantean como objetivos de la asignatura. 
2. Una educación que garantice el conocimiento pertinente.


Ante la gran cantidad de informaciones es necesario discernir cuáles son las informaciones clave. Ante el número ingente de problemas es necesario diferenciar los que son problemas clave. Pero, ¿cómo seleccionar la información, los problemas y los significados pertinentes? Sin duda, desvelando el contexto, lo global, lo multidimensional y la interacción compleja.

Como consecuencia, la educación debe promover una "inteligencia general" apta para referirse al contexto, a lo global, a lo multidimensional y a la interacción compleja de los elementos. Esta inteligencia general se construye a partir de los conocimientos existentes y de la crítica de los mismos. Su configuración fundamental es la capacidad de plantear y de resolver problemas.

Para ello, la inteligencia utiliza y combina todas las habilidades particulares. El conocimiento pertinente es siempre y al mismo tiempo general y particular. En este punto, Morin  introdujo una "pertinente" distinción entre la racionalización (construcción mental que sólo atiende a lo general) y la racionalidad, que atiende simultáneamente a lo general y a lo particular.



lo que se pretende con esto es hacer del estudiante una persona autónoma en el sentido de lograr que este tenga la capacidad de sintetizar la información, es decir de tomar de todo lo que aprende lo principal, lo mas importante y hacer esto igual con las problemáticas que aparecen a diario y buscar que es lo que realmente lo afecta y dejar a un lado lo que no

Este concepto transforma la educación de hoy  ya que le enseña al alumno  la resolución de problemas del entorno se estructura mediante la integración de la actividad reproductiva, productiva y creativa del estudiante, quien debe sentir que necesita los conocimientos, no sólo que el profesor se lo diga, sino que él descubra que debe ampliar sus conocimientos, ya que no posee recursos para solucionar determinado problema que ha descubierto o se le ha planteado.

3. Enseñar la condición humana



Una aventura común ha embarcado a todos los humanos de nuestra era. Todos ellos deben reconocerse en su humanidad común y, al mismo tiempo, reconocer la diversidad cultural inherente a todo lo humano. Conocer el ser humano es situarlo en el universo y, al mismo tiempo, separarlo de él. Al igual que cualquier otro conocimiento, el del ser humano también debe ser contextualizado:
Quiénes somos es una cuestión inseparable de dónde estamos, de dónde venimos y a dónde vamos. Lo humano es y se desarrolla en ciclos: a) cerebro- mente- cultura b) razón - afecto - impulso c) individuo - sociedad -especie. Todo desarrollo verdaderamente humano significa comprender al hombre como conjunto de todos estos ciclos  y a la humanidad como una y diversa. La unidad y la diversidad son dos perspectivas inseparables fundantes de la educación. La cultura en general no existe sino a través de las culturas. La educación deberá mostrar el destino individual, social, global de todos los humanos y nuestro arraigamiento como ciudadanos de la Tierra. Éste será el núcleo esencial formativo del futuro.

Morin en este principio nos da a entender la importancia del ser humano y la importancia de situarlo como parte del universo, entendiendo en que ciclos se desarrolla lo humano y comprendiendo que cada uno de nosotros somo seres con particularidades definidas que nos dan esa esencia de individuos.

Este principio transforma la educación de hoy  ya que nos permite conocer realmente todo lo que compone al humano y como este a través de la cultura cumple un papel importante en el contexto educativo. Puesto que los  jóvenes presentan diversas características y necesidades que demandan atención y así entender la individualidad de cada estudiante.

4. Enseñar la identidad terrenal


La historia humana comenzó como una dispersión  de todos los humanos hacia regiones que permanecieron durante milenios aisladas, produciendo una enorme diversidad de lenguas, religiones y culturas. En los tiempos modernos se ha producido la revolución tecnológica que permite volver a relacionar estas culturas, volver a unir lo disperso... El europeo medio se encuentra ya en un circuito mundial del confort, circuito que aún está vedado a tres cuartas partes de la humanidad. Es necesario introducir en la educación una noción mundial más poderosa que el desarrollo económico:



El desarrollo intelectual, afectivo y moral a escala terrestre.
La perspectiva planetaria es imprescindible en la educación. Pero, no sólo para percibir mejor los problemas, sino para elaborar un auténtico sentimiento de pertenencia a nuestra Tierra considerada como última y primera patria. El término patria incluye referencias etimológicas y afectivas tanto paternales como maternales. En esta perspectiva de relación paterno- materno- filial es en la que se construirá a escala planetaria una misma conciencia antropológica, ecológica, cívica y espiritual. "Hemos tardado demasiado tiempo en percibir nuestra identidad terrenal", dijo Morin citando a Marx  ("la historia ha progresado por el lado malo") pero manifestó su esperanza citando en paralelo otra frase, en esta ocasión de Hegel : "La lechuza de la sabiduría siempre emprende su vuelo al atardecer."

Morin nos da entender en este principio la importancia de llevar la educación a una escala global, incluyendo los lugares más inhóspitos y alejados. Pero que la educación que llegue a las comunidades más aisladas sea una educación de calidad contemplando así las necesidades de cada región y no solo de cumplir con metas universales.



Este concepto transforma la educación de hoy ya que actualmente se ha perdido la idea de educación y nuestra función como maestros es rescatar esa idea, tomarla y mejorarla para que la gente que más necesita de este derecho lo reciba con calidad.
5. Enfrentar las incertidumbres



Todas las sociedades creen que la perpetuación de sus modelos se producirá de forma natural. Los siglos pasados siempre creyeron que el futuro se conformaría de acuerdo con sus creencias e instituciones. El Imperio Romano, tan dilatado en el tiempo, es el paradigma de esta seguridad de pervivir.

Sin embargo, cayeron, como todos los imperios anteriores y posteriores, el musulmán, el bizantino, el austrohúngaro y el soviético. La cultura occidental dedicó varios siglos a tratar de explicar la caída de Roma y continuó refiriéndose a la época romana como una época ideal que debíamos recuperar. El siglo XX ha derruido totalmente la predictividad del futuro como extrapolación del presente y ha introducido vitalmente la incertidumbre sobre nuestro futuro. La educación debe hacer suyo el principio de incertidumbre, tan válido para la evolución social como la formulación del mismo por Heisenberg  para la Física. La historia avanza por atajos y desviaciones y, como pasa en la evolución! biológica, todo cambio es fruto de una mutación, a veces de civilización y a veces de barbarie. Todo ello obedece en gran medida al azar o a factores impredecibles.

Pero la incertidumbre no versa sólo sobre el futuro. Existe también la incertidumbre sobre la validez del conocimiento. Y existe sobre todo la incertidumbre derivada de nuestras propias decisiones. Una vez que tomamos una decisión, empieza a funcionar el concepto ecología de la acción, es decir, se desencadena una serie de acciones y reacciones que afectan al sistema global y que no podemos predecir. Nos hemos educado aceptablemente bien en un sistema de certezas, pero nuestra educación para la incertidumbre es deficiente. En el coloquio, respondiendo a un educador que pensaba que las certezas son absolutamente necesarias, Morin matizó y reafirmó su pensamiento: "existen algunos núcleos de certeza, pero son muy reducidos.

Navegamos en un océano de incertidumbres en el que hay algunos archipiélagos de certezas, no viceversa."



Se puede interpretar de lo que Morin dice  que es importante crear en la mente de los educandos incertidumbre sobre lo que se les está enseñando, porque no existen verdades absolutas en la educación

Este principio modifica la educación  ya que hoy tenemos que transmitir ese  continuo cambio de la educación y debe ser transmitido en movimiento. Vivimos una cultura dinámica cuya característica primordial es el gran movimiento de sus verdades.
6. Enseñar la comprensión


La comprensión se ha tornado una necesidad crucial para los humanos. Por eso la educación tiene que abordarla de manera directa y en los dos sentidos: a) la comprensión interpersonal e intergrupal y b) la comprensión a escala planetaria. Morin constató que comunicación no implica comprensión. Ésta última siempre está amenazada por la incomprensión de los códigos éticos de los demás, de sus ritos y costumbres, de sus opciones políticas. A veces confrontamos cosmovisiones incompatibles. 

Los grandes enemigos de la comprensión son el egoísmo, el etnocentrismo  y el sociocentrismo. Enseñar la comprensión significa enseñar a no reducir el ser humano a una o varias de sus cualidades que son múltiples y complejas. Por ejemplo, impide la comprensión marcar a determinados grupos sólo con una etiqueta: sucios, ladrones, intolerantes. Positivamente, Morin ve las posibilidades de mejorar la comprensión mediante: a) la apertura empática hacia los demás y b) la tolerancia hacia las ideas y formas diferentes, mientras no atenten a la dignidad humana.

La verdadera comprensión exige establecer sociedades democráticas, fuera de las cuales no cabe ni tolerancia ni libertad para salir del cierre etnocéntrico. Por eso, la educación del futuro deberá asumir un compromiso sin fisuras por la democracia, porque no cabe una comprensión a escala planetaria entre pueblos y culturas más que en el marco de una democracia abierta.

Interpretamos esto como la capacidad de comprender y de mirar las diferencias de una persona y de una comunidad de manera abierta, tolerante y sin prejuicios que nos lleven a crear falsas ideas de los demás.

Esto tiene mucha aplicación en el contexto educativo, porque este abarca gente de diferentes culturas, razas, religiones e ideales y nosotros como maestros tenemos la labor de hacerles ver a nuestros estudiantes que todos somos personas muy distintas pero que en esencia todos somos iguales.
7. La ética del género humano


Además de las éticas particulares, la enseñanza de una ética válida para todo el género humano es una exigencia de nuestro tiempo. Morin presenta el ciclo   individuo - sociedad - especie como base para enseñar la ética venidera.

En el ciclo individuo- sociedad surge el deber ético de enseñar la democracia. Ésta implica consensos y aceptación de reglas democráticas. Pero también necesita diversidades y antagonismos. El contenido ético de la democracia afecta a todos esos niveles. El respeto a la diversidad significa que la democracia no se identifica con la dictadura de la mayoría.

En el ciclo  individuo - especie Morin fundamenta la necesidad de enseñar la ciudadanía terrestre. La humanidad dejó de ser una noción abstracta y lejana para convertirse en algo concreto y cercano con interacciones y compromisos a escala terrestre.

Morin dedicó a postular cambios concretos en el sistema educativo desde la etapa de primaria hasta la universidad: la no fragmentación de los saberes, la reflexión sobre lo que se enseña y la elaboración de un paradigma de relación circular entre las partes y el todo, lo simple y lo complejo. Abogó por lo que él llamó diezmo epistemológico, según el cual las universidades deberían dedicar el diez por ciento de sus presupuestos a financiar la reflexión sobre el valor y la pertinencia de lo que enseñan.

Interpretamos que es una necesidad que la sociedad se eduque con la base ética, es decir, que se logre hacer consciencia de que el humano tiene una triple realidad: es individuo, forma parte de la sociedad y además es especie.

Esto transforma la educación ya que debemos tener en cuenta que realizar un cambio dentro del Ser Humano de manera radical en el cual cada uno de los individuos de la especie tome conciencia de la sociedad en la que vive, debe desarrollarse de la manera ideal para así crear una conciencia del ser humano como individuo de una sociedad, a la cual esta hace parte de algo global. Es decir, individuo-sociedad, individuo-especie.

Un saber que consideramos importante para aplicar en el curso de educación, escuela y sociedad es el de la comprensión, ya que hoy en día es de suma importancia la existencia de la comprensión humana para que se logre un mejor entendimiento en todos los sentidos y en cualquier parte del mundo.

Es tarea del educando poner atención en la comprensión intelectual y humana de los alumnos, ya que ambos procesos del pensamiento son indispensables para que estos puedan llevar una vida futura en plenitud y de manera armónica con su entorno.

Considero que una de las formas de aplicar dicho proceso, lo primero que hay que hacer es predicar con el ejemplo, es decir lograr que exista una comprensión maestro-alumno, para que se dé un intercambio, compresión alumno-educando. A su vez el educando debe hacer hincapié de la ética de la compresión, planteando ejercicios mentales que ayuden al alumno a comprenderse a sí mismo, analizando sus debilidades o faltas que le servirán de guía para la comprensión de las de los demás.